Para este año que comienza os ruego, hijos míos, lo que os pediría nuestro Padre: que estéis muy unidos a mi Misa. Así estaréis bien pegados a la Iglesia entera y al Romano Pontífice; a las necesidades de la Obra, a aquél hermano vuestro que por cualquier motivo  sufre, o que pasa un momento de tentación o de lucha.

Estar muy unidos a mi Misa significa que encomendaréis a Dios Nuestro Señor lo que suplico yo: la santidad de mis hijas y de mis hijos -la mía también-, y como consecuencia necesaria, el gaudium cum pace, el proselitismo, y otras muchas cosas buenas