Si estáis muy unidos a mi y rezáis mucho, estaréis muy unidos a nuestro Padre. Con nuestras oraciones y vuestro cariño, con vuestra mortificación y vuestras horas de trabajo, me dais fuerza para estar siempre pegado a nuestro Fundador, que seguirá gobernando la Obra desde el Cielo. Así yo sólo seré un instrumento en sus manos, como el Padre lo fue en las manos de Dios.