Cuando vivimos bien el espíritu de pobreza, nuestra jornada se llena de pequeñas mortificaciones, que nos ayudan a estar cerca de Dios. Para eso, hijos míos, venced la comodidad, rechazad los caprichos, cuidad los instrumentos materiales…¡amad!
Cuando vivimos bien el espíritu de pobreza, nuestra jornada se llena de pequeñas mortificaciones, que nos ayudan a estar cerca de Dios. Para eso, hijos míos, venced la comodidad, rechazad los caprichos, cuidad los instrumentos materiales…¡amad!