Nuestro Padre afirmaba que a Jesús siempre se va y se «vuelve»por María (Camino,n.495), y esto es aplicable tanto a la vida de las personas como a la de las naciones. Por eso, la devoción a la Virgen constituye un medio esencial para evangelizar o recristianizar la sociedad civil.

Recemos ya desde ahora, hijas e hijos míos, por los frutos que el Santo Padre espera del Año Mariano que comenzará dentro de pocas semanas. Hemos de llevar la humanidad entera a los pies de la Virgen: con oración y mortificación generosas; con un trabajo profesional realizado con perfección humana y por amor de Dios; con el empeño por ser mejores hijos de Nuestra Madre del Cielo; con un apostolado personal que no conoce pausas ni desaliento.