Para que los deseos de servir a Dios no sean veleidades, propósitos ineficaces, hemos de pedir ayuda a la Virgen; y hemos de concretar, también, cómo y cuándo examinarnos sobre su cumplimiento.
Para que los deseos de servir a Dios no sean veleidades, propósitos ineficaces, hemos de pedir ayuda a la Virgen; y hemos de concretar, también, cómo y cuándo examinarnos sobre su cumplimiento.