Intensificad la petición por la intención especial de nuestro Padre. Ofreced vuestro trabajo y vuestros sacrificios, vuestras alegrías y vuestras penas; moved a otras personas a hacer lo mismo.

Es tan grade el bien que se derivará para la Iglesia y para las almas, que el Señor desea que recemos muchos y mucho, antes de concedernos lo que le pedimos