Hijos míos, es el momento de intensificar la oración y el sacrificio, para alcanzar de Dios -por intercesión de la Santísima Virgen- el cumplimiento de la intención especial, que nuestro Padre empezó a encomendar hace muchos años y por la que tantos millares de veces se ha ofrecido el Santo Sacrificio. Sed generosos en esta petición constante. Uníos cada día a las intenciones de mi Misa. Moved a muchas otras personas para que se asocien a este concierto de plegarias.
Vale la pena, hijos míos, ofrecer todo por el cumplimiento de esta intención especialísima de nuestro Fundador, que redundará en mucha gloria de Dios y en un bien inmenso para la Iglesia y para las almas.