El afán de almas nos lleva a movernos con iniciativa y con espontaneidad apostólica, de tal manera que la misión de los Directores consista en encauzar y moderar nuestros planes: no podemos esperar a que nos empujen para hacer apostolado.
El afán de almas nos lleva a movernos con iniciativa y con espontaneidad apostólica, de tal manera que la misión de los Directores consista en encauzar y moderar nuestros planes: no podemos esperar a que nos empujen para hacer apostolado.