Julio 1977
Una preocupación por los demás que no va acompañado del deseo eficaz de crecer en la propia santificación, es señal inequívoca del activismo -acción más o menos intensa, pero sin contenido sobrenatural-, que Dios no puede bendecir. Procurad, hijas e hijos míos, que vuestro afán de almas sea siempre, como enseñaba nuestro Padre, una superabundancia de la vida interior