Octubre 1977

Al renovar la consagración del Opus Dei al corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús, procuremos meternos en las llagas de Cristo, especialmente en la de su Costado, para sentir -como decía nuestro Padre- el palpitar del Corazón glorioso del Señor; para dolernos por las ofensas que le hieren; para sacar propósitos; para dejar que el flujo de la divina Sangre purifique nuestras miserias

October 1, 1977 · cdaber