Febrero 1991

Rezo a diario, especialmente, por mis hijas y por mis hijos que sufren alguna enfermedad, y pido al Señor -por intercesión de nuestro Padre- su curación: ¡hacen falta tantos brazos, para trabajar por Cristo en este mundo! Encomiendo también a las hijas y a los hijos míos que atienden a los enfermos. Bendigo el cariño y la delicadeza que demuestran, y me apoyo en su caridad alegre: no penséis nunca que exageráis en ocuparos de un hermano enfermo, en el que siempre habéis de ver a Jesucristo. ...

February 1, 1991 · cdaber