Junio 1980
Nuestro Padre hizo siempre de hijo pródigo a lo largo de la jornada, y el Señor le premió aumentando constantemente la gracia de su alma. Vamos a imitar también en eso a nuestro Fundador. De este modo, Dios nos mirará con más ternura aún, nos perdonará y nos levantará de nuestras miserias metiéndonos bien dentro de su Corazón