Noviembre 1989

Gracias a Dios, siempre tenemos mucho trabajo. Si somos humildes y piadosos, la tarea -por abundante que pueda parecer- no nos agobiará: sabremos descansar en el Señor, cuidando con cariño las Normas de nuestro plan de vida. Lo que realmente cansa, hijas e hijos míos, es la soberbia, el dar vueltas alrededor del propio yo. Y, además de agobiar, impide al alma sentirse cerca de Dios.

November 4, 1989 · cdaber