Carta Sep.1975, n.9
Después de un fracaso, o de una falta de fidelidad, o de descubrir -porque Dios nos concede luces nuevas- que hay tanto que corregir y tanto que rectificar, y tanta basura que echar fuera la consecuencia a la que debemos llegar es que nuestra fe h de ser más firme, nuestra esperanza más segura y nuestro amor más vibrante, porque Dios nos ama con cariño de predilección. Y amor con amor se paga.