¡Pobres de nosotros si la eficacia de nuestra oración dependiese de nuestra bondad! ¡Sería un desastre!. Depende de la bondad de Dios. Por eso, ¡Qué seguridad hemos de tener!.
¡Pobres de nosotros si la eficacia de nuestra oración dependiese de nuestra bondad! ¡Sería un desastre!. Depende de la bondad de Dios. Por eso, ¡Qué seguridad hemos de tener!.