Tened mucho amor a Jesús en la Eucaristía. Así ejercitamos la fe en su presencia real, que nos llevará a hacer muchas Comuniones espirituales, de modo que aumente la virtud de la caridad. Y al mismo tiempo nos llenamos de esperanza. Ya están en juego las tres virtudes teologales. Dios, que es tan bueno, está esperándonos -como escribió nuestro Padre en Camino- desde hace veinte siglos: esperando que naciésemos y que llegase la hora de recibir la Primera Comunión; y sigue esperando, hasta el final de los siglos, a cada alma.. ¡Es una maravilla de amor!