Ut videam!, ut videamus!, ut videam! Con estas palabras pedimos la luz divina para nuestras almas, para la Obra, para la Iglesia entera. Pero este clamor, para que sea grato a Dios, ha de ir acompañado del ut faciam!: que nos esforcemos seriamente por poner en práctica¡, cada día, la Santísima Voluntad de Dios.