El espíritu de penitencia nos ha de llevar a ofrecer a Dios las contrariedades de la jornada en reparación por nuestros pecados, y por los pecados del mundo entero.
El espíritu de penitencia nos ha de llevar a ofrecer a Dios las contrariedades de la jornada en reparación por nuestros pecados, y por los pecados del mundo entero.