Enero 1988
El espíritu de penitencia nos ha de llevar a ofrecer a Dios las contrariedades de la jornada en reparación por nuestros pecados, y por los pecados del mundo entero.
El espíritu de penitencia nos ha de llevar a ofrecer a Dios las contrariedades de la jornada en reparación por nuestros pecados, y por los pecados del mundo entero.
La penitencia, en nuestra vida personal y en el ambiente de austeridad y probreza de nuestros Centros, es fuente segura de vocaciones: es decir a Dios, con obras, que hacen falta más almas dispuestas a corredimir con Cristo en la Cruz
Tratad mucho al Espíritu Santo, en este año de acción de gracias y a lo largo de vuestra vida. Tratadle, no sólo con la boca, sed opere et veritate. Y para esto, hijos míos, cultivad el espíritu de penitencia, luchando un día y otro contra todo los que nos aparte de Dios