La espontaneidad, el espíritu de iniciativa, son dones preciosísimos que debemos fomentar: ocupándonos siempre de buscar el modo de agradar y amar a Dios, de llegar a más almas y de extender el apostolado.
La espontaneidad, el espíritu de iniciativa, son dones preciosísimos que debemos fomentar: ocupándonos siempre de buscar el modo de agradar y amar a Dios, de llegar a más almas y de extender el apostolado.