Mayo 1991
Domine, ut videant!: que nuestros amigos, parientes y conocidos vean a Dios; y que nosotros sepamos ayudarles a levantar la mirada, para que piensen sólo en Dios.
Domine, ut videant!: que nuestros amigos, parientes y conocidos vean a Dios; y que nosotros sepamos ayudarles a levantar la mirada, para que piensen sólo en Dios.
Cuando, en el apostolado personal, parece que alguien no responde, tenemos que preguntarnos si hemos sabido ponernos en su lugar; si, además de rezar, hemos procurado adaptar nuestras explicaderas a sus entendederas.
Hablando del apostolado de los hijos de Dios, nuestro Padre decía que hemos de ahogar el mal en abundancia de bien. Es una conducta que podemos seguir también en nuestras luchas de cada día. Si descuidamos un detalle de caridad, hay que pedir perdón a Dios y a la persona interesada; y, luego, dar gracias al Señor, que nos va moldeando.
A veces, el encargo apostólico que nos encomiendan exige decir que no, con espíritu de sacrificio, a otros planes personales. Es el momento de pisotear el hombre viejo,si se revuelve contra lo que es la Voluntad de Dios. Hay que renunciar a los propios gustos y deseos, para servir eficazmente a las almas.
La espontaneidad, el espíritu de iniciativa, son dones preciosísimos que debemos fomentar: ocupándonos siempre de buscar el modo de agradar y amar a Dios, de llegar a más almas y de extender el apostolado.
En esta civilización de la eficacia, que intenta medirlo todo con resultados tangibles, debemos luchar con más empeño para asegurar siempre el fundamento sobrenatural de nuestra labor: el apostolado no es técnica de hablar de Dios, sino procurar que el Amor de Dios llene nuestra vida y contagiar ese celo a los demás. ¡Eso es lo eficaz!
Un medio eficacísimo de apostolado, que nuestro Padre empleó durante toda su vida: recomendar ala lectura de libros sobre la Pasión del Señor. Así se prepara el terreno, en el que después puede crecer la semilla de la Obra
En todo lo que se refiere a los deseos de santidad y de apostolado, no quiero que mis hijos sean ‘ponderados’. Caminad hacia Dios con toda la fuerza de que seáis capaces. Servid a vuestros hermanos con todo el corazón, ayudándoles a ser santos. Salid en busca de las almas, sin deteneros ante las dificultades. Solamente así seréis verdaderamente felices y vuestra vida se llenará de espléndidos frutos sobrenaturales
Non diligamus verbo neque lingua, sed opere et veritate (I Ioann. III, 18): si no hubiera hechos de apostolado y de proselitismo, no creería en la realidad de vuestra lucha interior
No permitáis que se achique el ánimo cuando veáis que algunos se oponen a la bondad de Dios. Si crecen los obstáculos, es también es mayor la urgencia del trabajo apostólico. Y como el señor es infinitamente generoso y justo, nos concederá gracia siempre abundante: superaremos con Él las dificultades, y el apostolado será más extenso y eficaz