Marzo 1978
Fijaos metas grandes en el apostolado, y encomendadlas a la intercesión de nuestro amadísimo Padre. Luego, poned los medios que nos indicó. Comprobaréis una vez más, hijos, que nuestro sueños se quedan cortos
Fijaos metas grandes en el apostolado, y encomendadlas a la intercesión de nuestro amadísimo Padre. Luego, poned los medios que nos indicó. Comprobaréis una vez más, hijos, que nuestro sueños se quedan cortos
Cada uno de nosotros sabe que, a pesar de su pobre miseria personal, es como un punto luminoso que la bondad de Dios ha encendido en la noche del mundo. Pero esa luz no es para relumbrar como el brillo frío y fugaz de una bengala; debe iluminar y debe encender, en otras almas, poderosas hogueras de amor divino.
Hay que hablar de Dios constantemente, sin timideces ni falsas vergüenzas. El único sonrojo legítimo puede venir si, en el examen de la noche, nos damos cuenta de que durante ese día no hemos demostrado -con obras- nuestro amor a Dios, tratando de acercar otras almas al Señor.