Nuestro Padre solía decir que un modo de comprobar si amamos a Dios -el primer mandamiento que nos ha señalado el Señor- consiste en examinar si somos comprensivos con el prójimo: y, en primer lugar, con los de la Obra, con los que viven en nuestro Centro. Comprender, disculpar, perdonar: facetas muy importantes de la virtud teologal de la caridad.