Diciembre 1993
Querer a los demás no es cosa de sensiblería. Consiste en comprender, en disculpar, en ayudar, en impulsar a nuestros hermanos por medio de la oración, del buen ejemplo y de la corrección fraterna.
Querer a los demás no es cosa de sensiblería. Consiste en comprender, en disculpar, en ayudar, en impulsar a nuestros hermanos por medio de la oración, del buen ejemplo y de la corrección fraterna.
Nuestro Padre solía decir que un modo de comprobar si amamos a Dios -el primer mandamiento que nos ha señalado el Señor- consiste en examinar si somos comprensivos con el prójimo: y, en primer lugar, con los de la Obra, con los que viven en nuestro Centro. Comprender, disculpar, perdonar: facetas muy importantes de la virtud teologal de la caridad.
Dios es infinitamente generoso, y quien da mucho tiene derecho a pedir mucho Por eso espera de nosotros que luchemos por vivir con fidelidad el espíritu del Opus Dei: un espíritu de comprensión, de apostolado y de servicio a todas las almas, sin discriminación alguna.
Hay una razón fundamental para tener mucha comprensión y paciencia con todos: que Dios la tiene con cada uno de nosotros