Esforzaos por evitar las distracciones en la oración vocal. Vendrán a menudo, porque somos pobres criaturas, pero hemos de procurar reaccionar enseguida. Que nuestras oraciones vocales no sean palabras vacías, sino verdadera conversación con el señor o con su Madre bendita, o con San José, o con los Ángeles o Santos del cielo.