Si el bisturí que utiliza el cirujano se desvía un milímetro, puede causar un destrozo irreparable. Nosotros somos también instrumentos en las manos del Médico divino. Procuremos -con su gracia- se dóciles, entregados para cumplir la voluntad de Dios. No perdáis nunca, hijos míos, este sentido de responsabilidad