Carta Feb.1979, n.22

Mirad a la doncella de Nazaret. Convencida de su pequeñez, nada la distrae de Dios; mantiene su corazón en vela, pronta en cada momento a alabar y adorar a Quien desde la eternidad la ha mirado con predilección y la ha escogido para una misión excelsa. Su alma se vuelca en un cántico de alabanza: Magnificat anima mea Dominum!. ...

May 1, 2023 · cdaber

Septiembre 1993

Después del pecado original, todos recibimos en herencia una naturaleza caída. No ha de extrañarnos, por eso, que haya fisuras en nuestra vida: faltas de generosidad, prácticas de piedad hechas a veces con rutina, momentos de desánimo… En ocasiones, veremos con más luz esas grietas, y quizá entonces el demonio nos susurre que no valemos. ¡No prestéis oído a esa tentación, hijas e hijos míos! Con humildad y contrición verdaderas, hay que responder: yo, solo, no valgo nada; pero con Dios lo puedo todo. Y recomenzad una vez más la pelea diaria, siendo muy sinceros en la dirección espiritual y poniendo mucho amor en las cosas pequeñas. ...

September 1, 1993 · cdaber

Noviembre 1989

Gracias a Dios, siempre tenemos mucho trabajo. Si somos humildes y piadosos, la tarea -por abundante que pueda parecer- no nos agobiará: sabremos descansar en el Señor, cuidando con cariño las Normas de nuestro plan de vida. Lo que realmente cansa, hijas e hijos míos, es la soberbia, el dar vueltas alrededor del propio yo. Y, además de agobiar, impide al alma sentirse cerca de Dios.

November 4, 1989 · cdaber

Febrero 1988

Nunc coepi!, ¡ahora comienzo! Conviene que esta muestra de amor sea consecuencia de la humildad: que nos demos cuenta de que nosotros, por nuestras propias fuerzas, nada podemos y, sin embargo, es menester que recomencemos la lucha, porque Dios nos espera y nos da su gracia.

February 3, 1988 · cdaber

Julio 1987

Uno de los grandes enemigos de la vida interior y de la eficacia apostólica es el desaliento, el cansancio de luchar una y otra vez contra la misma dificultad o contra los mismos defectos. Para vencerlo,utilicemos la receta que nos ha dejado nuestro Padre: repetir cada día, y muchas veces a lo largo de cada jornada, con obras y de verdad: nunc coepi!, ¡ahora comienzo! Os maravillaréis de los resultados, porque este grito es un ejercicio de humildad y una manifestación de fe,de esperanza y de amor. ...

July 2, 1987 · cdaber

Julio 1981

Nuestro Padre nos enseñó a comenzar el día y el rezo de las Preces con un serviam!. Que no sea una exclamación rutinaria, sino consecuencia de nuestra entrega, del firme deseo de ser humildes, de una decidida voluntad de luchar para servir mejor a Dios

July 1, 1981 · cdaber

Julio 1979

Si el bisturí que utiliza el cirujano se desvía un milímetro, puede causar un destrozo irreparable. Nosotros somos también instrumentos en las manos del Médico divino. Procuremos -con su gracia- se dóciles, entregados para cumplir la voluntad de Dios. No perdáis nunca, hijos míos, este sentido de responsabilidad

July 1, 1979 · cdaber

Abril 1977

Dios nos pide -a cada uno- que seamos su punto de apoyo para remover el mundo: firmes, decididos, humildes, entregados. Pero, al trabajar, no olvidéis aquello que repetía nuestro amadísimo Padre: toda nuestra fortaleza es prestada. La eficacia viene de Dios

April 1, 1977 · cdaber

Abril 1976

¿Verdad que vale la pena, hijos míos, decir siempre que sí a la vocación, con disponibilidad total, sin poner condiciones?. Las condiciones viene, sobre todo, de la soberbia. Pedidle a Dios nuestro Señor, por intercesión de la Santísima Virgen y de nuestro Padre, que nos conceda a todos la virtud de la humildad. Así la gracia divina entrará a borbotones en nuestras almas, que brillarán como el sol, se harán gratas a los ojos de Dios, quedaran divinizadas. Y todos seremos más felices. ...

April 1, 1976 · cdaber