Nuestro Padre solía repetir a menudo: nunc coepi!, ¡ahora comienzo! Era un reconocimiento explícito de su nada y una afirmación de su total confianza en el poder de Dios:era un acto de entrega. También sus hijos,al empezar a recorrer un nuevo año de vida del Opus Dei,decimos sinceramente: ¡recomienzo, Señor! Y para que este grito que sale de nuestro corazón tenga eficacia de obras, recurrimos a la Santísima Virgen por intercesión de nuestro amadísimo Fundador.