Octubre 1992
Al comenzar a recorrer un nuevo año de la Obra, ya con nuestro Fundador en los altares, ha de surgir de nuestros corazones un nunc coæpi! -¡ahora comienzo!- más decidido y confiado. Nuestro Padre nos obtendrá las gracias necesarias para adelantar con buen ritmo en el camino de santidad y apostolado.