Echad una mirada al mundo: no hay ningún sitio en donde no se manifiesten los signos de una profunda crisis de las relaciones de los hombres con Dios y entre sí. Nuestro Padre aseguraba que estas crisis mundiales son crisis de santos. Vamos, pues, con la gracia de Dios, a poner más esfuerzo en la pelea por la santidad personal y en el apostolado, de modo particular en los meses de preparación para la Beatificación de nuestro queridísimo Padre. Y el Señor pondrá el incremento.