¿Y a dónde nos lleva este fiat pleno? ¿A qué nos compromete?. Nos lleva adonde condujo también a Santa María.  Nos lleva a participar valerosamente, a comprometernos irrevocablemente en la misma lucha en la que la Virgen Santísima, con todo su linaje, esta empeñada, a través de la santificación del trabajo, de la unión con Dios en lo cotidiano, del reconocimiento de nuestra bajeza. Todo en nuestra vida adquiere calidad de instrumento -o de estorbo, si no lo rectificamos- por su relación con este combate en el que somos llamados. Todo lo hemos de poner al servicio de  esta gran batalla. Y convenceos: es una guerra que no tiene treguas, porque el Maligno no se toma vacaciones. En efecto, trató de devorar al Hijo que iba a dar a luz Santa María, persiguió a la mujer con insistencia y, al no poder nada contra Ella, ahora hace la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los preceptos de Dios y mantienen la confesión de Jesucristo.