Hijas e hijos míos, en los momentos  difíciles no podemos olvidad la elección, ni podemos ignorar que nuestra entrega a Dios ha quedado sellada por el compromiso que adquirimos libremente al incorporarnos al Opus Dei. Un compromiso de amor, porque ha nacido como consecuencia de la vocación, que es una muestra de Amor, un beso de Dios; y también porque,al responder a esa llamada, lo hemos hecho por amor.