Hijas e hijos míos, cuidad con esmero la Confesión Sacramental cada semana, que es una de las Normas de nuestro plan de vida; esforzaos de verdad por alejar de este Sacramento Santo la rutina o el acostumbramiento; exigíos en puntualidad; preparadla con amor, pidiendo al Espíritu Santo sus luces para ir a la raíz de vuestras faltas; fomentad la contrición, sin darla nunca por supuesta; haced vuestros propósitos y luchad para ponerlos en práctica, contando siempre con la gracias sacramental, que obrará maravillas en vuestras almas, si no ponemos obstáculos a su acción