Carta Febrero.1979, 12,2

Con la atenta contemplación de María, junto a la Cruz, tocamos el nervio de nuestra vocación cristiana -aprender a dar la vida con Cristo, para que todos se salven- y comprenderemos cuál es la garantía única de nuestra eficacia apostólica. Por aquí ha de discurrir nuestro salto de calidad en este año mariano. Y, como comprenderéis, este salto requiere esfuerzo: un esfuerzo constante.

February 14, 1979 · cdaber

Septiembre 1977

Si amamos a Dios, nos abrazaremos a la Cruz de Cristo sin remilgo, con un deseo grande de ser fieles. Acordaos de que, como escribía durante muchos años nuestro Padre en su epacta, inlaetitia, nulla dies sine cruce!: un día sin Cruz es una jornada sin Dios y sin alegría

September 1, 1977 · cdaber