Julio 1989
Otras veces os he dicho que ser sinceros no consiste sólo en decir la verdad, sino en decir toda la verdad. Ahora añado algo más: ser sinceros consiste en decir toda la verdad con ánimo dócil, con deseos eficaces de aceptar lo que nos sugieran para mejorar nuestra vida interior o nuestras actividades apostólicas.