Abril 1983
¡Qué paciencia tiene Dios con cada uno!. Perdona una y otra vez nuestros pecados, no se cansa de ayudarnos a pesar de nuestras infidelidades, insiste amorosamente en sus llamadas,… ¿Vamos a impacientarnos nosotros, cuando parece que un alma no responde o que camina lentamente hacia el Señor?. Sed tozudos, hijos míos, sin abandonar el trato apostólico con vuestros amigos y compañeros. Cuando nuestro Señor lo disponga, recogeréis -llenos de alegría- el fruto de vuestra paciencia ...