Carta 1.marzo.1993

Hablo al oído de cada una, de cada uno de vosotros. Hija mía, hijo mío: si en alguna ocasión te sientes un trapo sucio, caído por el suelo, y el enemigo te susurra que no sirves, que arrastras este defecto o aquel otro…; si en alguna ocasión sube a tu corazón el acoso del desaliento por tus errores y tus fracasos, y comienza a insinuarse la niebla de la tentación contra la vocación, reacciona inmediatamente son sentido sobrenatural y con sentido común, con humildad, ¡con sinceridad!, y razona así: es cierto que existe esta dificultad o aquella otra, que los obstáculos para ser buen hijo de Dios en su Obra me parece ahora más altos que le Everest…. Pero el Señor me ha escogido, me ha dado la gracia de la vocación porque ha querido, y Él es siempre fiel a sus promesas. Confiaré en El; pondré mi alma al descubierto en la dirección espiritual, para que la curen y fortalezcan; me esforzaré por poner en práctica los consejos que me den. Y si me faltan las fuerzas, me agarraré del brazo poderoso de San José, el gran Patriarca; dejaré que las manos suaves de Santa María, mi Madre, me conduzcan

April 30, 2023 · cdaber

Marzo 1989

La vocación al Opus Dei es una gracia especialísima de Dios que, además de hacer asequible el dulce encuentro con Cristo en los quehaceres ordinarios, nos otorga una permanente juventud de alma. Por eso me gusta repetir lo que tantas veces oí a nuestro santo y queridísimo Fundador: que en la Obra no hay ni puede haber viejos, aunque lleguemos a cumplir muchos años, porque -si somos fieles- todos seremos siempre jóvenes, con la perenne juventud de un Amor que se renueva cada día. ...

March 4, 1989 · cdaber