A los que luchan un día y otro para ser santos, aunque les parezca que no avanzan, Dios les pone su resello: una felicidad dentro del alma, que no puede compararse con ninguna alegría de la tierra
A los que luchan un día y otro para ser santos, aunque les parezca que no avanzan, Dios les pone su resello: una felicidad dentro del alma, que no puede compararse con ninguna alegría de la tierra