Cartas de Familia I, n.303

Pensadlo bien: ¿por qué veíamos siempre tan contento a nuestro Padre, a pesar de las dificultades de todo tipo que encontró en su camino? ¿Por qué aparecen llenos de paz los santos, aun en medio del dolor, de la deshonra, de la pobreza, de las persecuciones? ¿Por qué mis hijas y mis hijos en el mundo entero -contamos con mucha experiencia gracias a Dios- son sembradores de paz y de alegría en todos los caminos de los hombres? La respuesta se dibuja bien clara: porque procuran identificarse con la Voluntad del Padre del Cielo, imitando a Cristo; porque ante lo agradable y ante lo desagradable, ante lo que requiere poco esfuerzo y ante lo que quizás exige mucho sacrificio, deciden ponerse en la presencia de Dios y afirmar con clara actitud: ¿lo quieres, Señor?… ¡Yo también lo quiero! ¡Ahí está la raíz de la eficacia y la fuente de la alegría!

May 2, 2023 · cdaber

Enero 1994

Al comenzar este nuevo año mariano, pido al Señor -para mis hijas y mis hijos todos- el don de la fidelidad a la vocación. Y como consecuencia, la felicidad en la tierra y la felicidad en el Cielo. Por eso me gusta repetir, siguiendo el ejemplo de nuestro queridísimo Padre: ut iumentum, semper in lætitia, como borriquillos, siempre con alegría, aunque vengan contradicciones. Que no perdamos nunca la alegría de servir a Dios. ...

January 1, 1994 · cdaber

Enero 1989

El bien es de suyo comunicativo; por eso, la alegría de los hijos de Dios nos lleva necesariamente a procurar contagiar nuestra alegría a otros, buscando más vocaciones. Y, al revés, si hacemos proselitismo estaremos siempre alegres, aunque a veces no recojamos personalmente los frutos, pues lo que hacemos por Dios nunca se pierde.

January 4, 1989 · cdaber

Agosto 1981

A los que luchan un día y otro para ser santos, aunque les parezca que no avanzan, Dios les pone su resello: una felicidad dentro del alma, que no puede compararse con ninguna alegría de la tierra

August 1, 1981 · cdaber