Mayo 1976

Yo no puedo daros el Cielo, hijos míos, pero si estáis unidos a mi y sois fieles en la lucha cotidiana, en las cosas pequeñas de cada jornada, os lo prometo en nombre de Dios, como hacía tantas veces nuestro Padre. ¡A ser fieles, hijos!, que después nos espera el Amor que no termina nunca.

May 1, 1976 · cdaber

Abril 1976

¿Verdad que vale la pena, hijos míos, decir siempre que sí a la vocación, con disponibilidad total, sin poner condiciones?. Las condiciones viene, sobre todo, de la soberbia. Pedidle a Dios nuestro Señor, por intercesión de la Santísima Virgen y de nuestro Padre, que nos conceda a todos la virtud de la humildad. Así la gracia divina entrará a borbotones en nuestras almas, que brillarán como el sol, se harán gratas a los ojos de Dios, quedaran divinizadas. Y todos seremos más felices.

April 1, 1976 · cdaber

Carta Sep.1975, n.4

«…con la conciencia clara de que se nos pide solamente esto: mantenerlo intacto, conservarlo inmaculado, transmitirlo en toda su plenitud. Y para eso hay que vivirlo, ponerlo en práctica todos los días de nuestra existencia terrena».

September 15, 1975 · cdaber