Noviembre 1976

Hay que hablar de Dios constantemente, sin timideces ni falsas vergüenzas. El único sonrojo legítimo puede venir si, en el examen de la noche, nos damos cuenta de que durante ese día no hemos demostrado -con obras- nuestro amor a Dios, tratando de acercar otras almas al Señor.

November 1, 1976 · cdaber

Octubre 1976

No se puede acabar bien ninguna tarea importante si no se lleva una contabilidad; ni es posible levantar una construcción segura, si antes no se han estudiado cuidadosamente todos los cálculos. Nosotros estamos contribuyendo a esa gran edificación de la Santa Madre Iglesia, con la fidelidad al espíritu de la Obra que nos ha legado nuestro Padre. Hijos míos, para ser fieles, hemos de hacer con la mayor perfección de la que seamos capaces el examen de conciencia: descender a los detalles, llegar a un dolor de corazón sincero y concluir con propósito bien concretos. Así descubriremos si en lago hemos desagradado a Dios y podremos arrancar a tiempo cualquier germen de tibieza. Lucharemos y no se tambaleará nunca ña firmeza de nuestra vocación.

October 1, 1976 · cdaber

Septiembre 1976

Desde que asumí, porque Dios lo ha querido, esta carga bendita del Opus Dei -ahora soy vuestro Padre en la tierra-, he tratado de prodigar ese cariño con que el Señor ha colmado mi corazón, especialmente con señales que no se ven -oración y mortificación- por mis hijas y por mis hijos, con un único objetivo: que seáis muy felices. Y sólo seréis felices -así nos lo enseñó nuestro amadísimo Padre. si sois santos, si ponéis un empeño cada día mayor en las Normas, si os entregáis a vuestra vocación con fidelidad, sin reservas, del todo. Hijas e fijos míos: pedid, para este adre vuestro, lo mismo que yo imploro para vosotros. Mirad que me hace mucha falta, porque -nunca me cansaré de repetirlo- soy el sucesor de un santo, no siendo más que un pobre pecador. Este es el regalo que espero de cada uno, y la mejor señal de vuestra unión con el Padre que tenéis en la tierra y con nuestro Padre, que por todos intercede en el Cielo ...

August 1, 1976 · cdaber

Julio 1976

Llenos de gozo, habéis contemplado conmigo la lluvia de gracias que el Señor ha querido derramar en el mundo entero, en este primer aniversario del tránsito de nuestro amadísimo Padre al Cielo: conversiones, frecuencia de sacramentos, propósitos eficaces de mejora, montones de vocaciones en todas partes. Algo prodigioso. Dios está empujando, y nuestro Padre continúa siendo el instrumento maravilloso de ese derroche de gracia divina. Un viejo Cardenal romano, al que nuestro Padre trató bastante, me comentaba con el lenguaje suyo espontáneo y castizo. ¡la que organizará Monseñor Escrivá desde el Cielo! porque en la tierra, ¡era como un volcán que lo encendía todo!. ...

July 12, 1976 · cdaber

Mayo 1976

Yo no puedo daros el Cielo, hijos míos, pero si estáis unidos a mi y sois fieles en la lucha cotidiana, en las cosas pequeñas de cada jornada, os lo prometo en nombre de Dios, como hacía tantas veces nuestro Padre. ¡A ser fieles, hijos!, que después nos espera el Amor que no termina nunca

May 1, 1976 · cdaber

Abril 1976

¿Verdad que vale la pena, hijos míos, decir siempre que sí a la vocación, con disponibilidad total, sin poner condiciones?. Las condiciones viene, sobre todo, de la soberbia. Pedidle a Dios nuestro Señor, por intercesión de la Santísima Virgen y de nuestro Padre, que nos conceda a todos la virtud de la humildad. Así la gracia divina entrará a borbotones en nuestras almas, que brillarán como el sol, se harán gratas a los ojos de Dios, quedaran divinizadas. Y todos seremos más felices. ...

April 1, 1976 · cdaber

Febrero 1976

Si estáis muy unidos a mi y rezáis mucho, estaréis muy unidos a nuestro Padre. Con nuestras oraciones y vuestro cariño, con vuestra mortificación y vuestras horas de trabajo, me dais fuerza para estar siempre pegado a nuestro Fundador, que seguirá gobernando la Obra desde el Cielo. Así yo sólo seré un instrumento en sus manos, como el Padre lo fue en las manos de Dios

February 1, 1976 · cdaber

Enero 1976

Para este año que comienza os ruego, hijos míos, lo que os pediría nuestro Padre: que estéis muy unidos a mi Misa. Así estaréis bien pegados a la Iglesia entera y al Romano Pontífice; a las necesidades de la Obra, a aquél hermano vuestro que por cualquier motivo sufre, o que pasa un momento de tentación o de lucha. Estar muy unidos a mi Misa significa que encomendaréis a Dios Nuestro Señor lo que suplico yo: la santidad de mis hijas y de mis hijos -la mía también-, y como consecuencia necesaria, el gaudium cum pace, el proselitismo, y otras muchas cosas buenas ...

January 1, 1976 · cdaber